Día 34987 en la vida de un pobre pringao, Olegario, y, además, dolor de muelas.
El diente de madera que le pusieron en la clínica “Dientes Tongo, yo se lo quito, yo se lo pongo” ha sido premiado con una singular visita: la carcoma.
Al principio fue fácil convivir con ellas, simpáticas y trabajadoras, siempre abriendo hueco a través de la madera, ñam, ñam…
“Buenos días, carcomitas”, “Buenos días, Don Olegario, ¿qué tal su día en la fabrica de churros?”,  “Bien, un auxiliar de becario de churrero siempre está agradecido”.
Pero tanta eficacia llegó a la raiz del asunto, o lo que es lo mismo, al nervio del diente.
Olegario, mediomoribundo y abatido por el dolor se acerca a su ambulatorio de la(s) SS, ya que el dentista de Tongo cierra los miércoles para ir al cine. 
“Y dice usted que le pusieron un diente de madera, pues en mi manual de medicina no dice nada, consúltelo en internet, seguro que encuentra algún tutorial que arregle su problema.”
Y gracias a los consejos de su sabio doctor ahora Ole luce un bonito diente hecho a base de chicles secos de sandía, envidia de todo el barrio y orgullo de su novia, Margarita.
Anuncios