oficinistaViernes por la tarde. La libertad puede olerse más allá de los vapores de la tinta de email, las hojas de cuaderno salpicadas de café y los trajes de chaqueta, gris marengo (¿aún existen?), que lejos de expresar respeto devuelven mediocridad sobre el individuo, también de color gris, que los posee.

Móviles y otros dispositivos táctiles, que hacen de la vida del hombre solitario una vida mejor, gritan palabras desvirtuadas que , por otra parte, ocultan un aliento secreto, difícil de descifrar: “hola, k ase”, “k te kmo, reyna mora”…

Ole ha repartido todo el correo y ha bajado 7 veces y media a por el café con porras de Don Carlos y de los diferentes directivos, jefes, encargados, gerentes, responsables y cabezas de equipo necesarias para el buen hacer de esta empresa de 20 empleados. Además de acabar con los otros deberes propios de un auxiliar de becario. Y necesita un descanso. Es más, necesita un sillón orejero y unas buenas zapatillas y un periódico, aunque esto último puede sustituirse por algún catálogo viejo de Ikea. Tal vez, seamos audaces, un vaso de leche calentita, que el aire acondicionado que sacude el cubil, por estas fechas, hace estragos. Encendería el canal “todo cine español” y pondría una de esas películas tan divertidas que nos hacen creer que la vida es una tómbola y se atrevería, en un arranque de rebeldía, a llamar a Margarita para cantarle un piropo, o dos, a ritmo de castañuelas.

La vida es tan sencilla un viernes por la tarde.

– “Olegario, venga un momento, haga el favor”. – “Sí, señor don Carlos, ¿qué necesita?” – “A ver, mi hija celebra su 18 cumpleaños esta noche y necesito a alguien que sirva la comida, haga las fotos, vigile a los chicos, saque a nuestro perro Roberto y, en los huecos libres, recorte los setos del jardín. Por supuesto, se le recompensará con una palmadita en la espalda, no esperamos menos de nuestros empleados. Ante todo, amor e implicación en nuestra querida empresa”.

– “Pero…”

– “Adjudicado, Olegario. Le veo a las 8. Y ademas, necesito otras cosas más como bla, bla, bla, bla, bla…

Pero el reino de las nubes, también conocido como Babia, impartió justicia llevando a Ole a un rincón distante y transparente que le elevó, le elevó tanto, que, sin quererlo, pronto estuvo lo suficientemente lejos para tararear:

…La vida es una tómbola tom tom tómbola / La vida es una tómbola tom tom tómbola / de luz y de color / de luz y de colooooor…

 

 

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