El mosto con un solo hielo y de tapa unas aceitunas con hueso y dos cebolletas que el destino le ha regalado. Mastica confiado una oliva mientras Margarita le lee el horóscopo, que dice que el suyo es el signo de la semana. Parece que el corazón le sonreirá durante una larga temporada. La verdad es que desde que hicieron aquella escapada a La Alberca el pasado marzo, están más acaramelados. En el trabajo le tienen en gran estima y su jefe le reconocerá el esfuerzo realizado durante los últimos meses. Cierto es, que no todos los empleados son capaces de adelantar de su propio bolsillo la calderilla necesaria para comprar los nuevos uniformes de toda la planta. La salud quizá le dé un sustillo, pero nada importante. Y de suerte no andamos nada mal; es el momento de invertir todos esos ahorrillos en un boleto de lotería, la fortuna podría favorecerle generosamente.

¡Ay! Lo que parecía un solo hueso en la boca, ahora son dos; al de la aceituna se le ha unido un trocito de muela de la parte de abajo, podría aventurar que se trata de la última. Pobre Ole, tendrá que ir al dentista, que, aunque no le tiene miedo, es de esas visitas que siempre da pereza hacer, como cuando uno va a la Agencia Tributaria a declarar que no tiene nada que declarar. Terminadas las labores de restauración de la muela afectada, Ole vuelve a casa intentando agradecer a Margarita su apoyo moral, pero debido a la anestesia, solo le sale una suerte de gruñido y una baba juguetona.

– 15 millones.. siempre quise un barco. ¿ A qué número nos lo jugamos?

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