palomar1Cuando el dolar cae, sube la presión. Nuestro hipocondríaco-maniático organismo de humanos en fase de involución, cúmulo de células bobas, pierde el ritmo, olvida el rumbo y hace que la hemoglobina, insulina y melanina lloren desesperadas sin saber qué hacer y entonces nos suban los calores y empujen hasta el fondo de nuestros humores. Es así como el ser humano común se ve atrapado en la fiebre del estrés, la ansiedad de la inquietud y la agonía de la duda.

Ole no sabe qué hacer. Acaba de leer en un blog algo sobre un tal “corralito argentino” mientras buscaba información sobre “corrales”, pues pensaba construir un palomar en la azotea del edificio con la intención de adiestrar palomas espía, muy útiles en estos tiempos y más baratas que un detective profesional. Pero en vez de eso, oh mísero de mi, descubre que los bancos en tiempos de crisis cierran sus pesadas puertas y se quedan con todo el dinero de los honrados ciudadanos.

Sudores verdes y gelatinosos recorren la espalda de Ole provocando un suave cosquilleo en su nalga izquierda así como una profunda desesperación. ¿voy a perder todos mis ahorros de auxiliar de becario? Esto es inaudito, ¡qué país!

Y sin perder más tiempo recurre a su principal fuente de sabiduría financiera, la película “El lobo del Wall Street”. Tras visionarla 5 veces seguidas decide beber 3 gintonics, esnifar la colonia para después del afeitado, hacer proposiciones deshonestas a Margarita y sacar todo su dinero del banco.

Pero…

 

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