¿EL ÚLTIMO, POR FAVOR?

Conquistador de almas pobres. Se impone en los momentos más diversos; desde los más trascendentales a los más accesorios, y siempre llevando razón ( desde el punto de vista propio ). Así, trata de comer terreno a todo el que se encuentra cerca. Conquistador de almas pobres, así es el egoísmo.

Enfilaba camino a la caja para pagar el dentífrico que había seleccionado de entre todos los expuestos en las dos estanterías del primer pasillo de parafarmacia, cuando de repente, le adelanta un señorito nacido en los años 40. No parecía que fuera a tener tan buen ritmo cuando estaba parado pensativo en la sección de congelados; pero al verle avanzar, Ole se da cuenta de que le tocará esperar para pagar.

El señorito en cuestión llega a la meta y aparca la cesta con ruedas en un lateral de la caja (cual Ferrari en doble fila) y husmea entre los caramelos de café, que tanto le gustan. No podría asegurarse que esa cesta se encuentre en la fila propiamente dicha, con lo que Ole deposita confiado el dentífrico en la cinta dispuesto a pagar. Es en ese momento, cuando el conquistador de almas pobres sale de su letargo y pone en pie de guerra al goloso.

– Perdone, estaba yo primero. ¿No ve mi cesta ( aparcada en un lateral y a medio metro de la fila de pago…)?

– Usted disculpe, caballero. Al no estar en la fila, pensé que no estaba en la fila.

– ¡Qué despropósito! Debe de estar usted ciego, ¡claro que estoy en la fila!, pero si solo va a pagar el dentífrico, le dejo pasar…

Creyendo el hombrecillo que había hecho con ese gesto la obra del día, deja pasar a Ole, que aún no había salido de su asombro. Ya le toca. Saluda a la cajera. De repente, se enciende una luz naranja en el puesto de pago y la trabajadora le da la enhorabuena.

– ¡Felicidades! Es usted el cliente número mil y ganador de nuestro gran lote de productos lácteos y de pescadería. ¡Qué suerte la suya!
Ole dedica una mirada pizpireta a la cajera y después, un leve levantamiento de hombros al perplejo caballero que, muy amablemente, le había cedido “su turno”. Y piensa:

” ¡Viva la justicia cósmica!”

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Un comentario sobre “¿EL ÚLTIMO, POR FAVOR?

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  1. Jejeje. Me he reído mucho con el relato. Yo creo que a todos nos ha tocado un ‘señorito’ jubileta (que le vamos a hacer tienen prisa para tomar el sol en el parque o cuidar como esclavos de sus nietos)en el super. Pero sin tanta justicia cósmica

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