El olor a café y cruasanes se cuela, una vez más, entre los pliegues de la manta de Spiderman y los calcetines a cuadros de felpa, animando a comenzar el día más amable y fiel de la semana, el domingo.

Entre estornudos y bostezos de alegría, Ole recalienta el café, que Margarita le preparó con mimo la semana anterior, y relee algunas revistas viejas, acumuladas en el salón unas veces por pereza, otras por olvido.

Sección de deportes, “El Madrid gana la copa”, “no, eso no es muy interesante.”

Contactos: Chica escuálida y algo fea pero muy simpática busca jovenzuelo truhán para vivir aventuras sin salir de casa. “Vaya, hoy no tengo cuerpo para estas cosas…”

Así, una tras otra corren las páginas sin merecer entrega, pálidas y vacías de sentido…hasta que en un ataque de insistencia se paran en la sección de jóvenes talentos:

“Texto número ?

Noticias rotas en una tinaja azul, me alcanzan, te abrazan, deslizan palabras que saben a sal.

A veces, intento llegar más lejos pero no puedo, el reflejo añejo perdió su  rostro y olvidó mi cara, tan densa y fría como una vasija de barro.

A lo lejos, el fuego de tres alcobas enciende lumbres y en un intento de fuga prende de llamas mi cabeza etérea.

Entonces, miro atrás y esas palabras largas me miran sordas y, mudas de aliento, me hacen gritar.

Intenté alcanzarte pero tu imagen, desdibujada, se borró al instante en un insólito pensamiento.

No recuerdo, no…”

 

Último sorbo de café, comencemos el día.

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