parraClon, vaya debe ser la una…pensaba Ole entre sueños mientras se hacía un ovillo dentro de las sábanas de Spiderman.

Clon, pues sí que pasa rápido el tiempo…la vida es tan breve que apenas tienes tiempo de saborearla, es como relamer la tapa de un yogur de canela, no quieres ir deprisa porque intuyes su pronto final y te paras de tanto en cuanto para retener en tu memoria su exquisito sabor. El tiempo apenas circula, sólo quedan los sentidos y una oscura idea de que quizás, solo tal vez, aún respiras.

Clon, no entiendo, será el niño de la señora Lola, cómo le gusta molestar a primera hora de la mañana, en cuanto me levante voy a subir al tercero y les canto las 40 en bastos…

Clon, definitivamente subo…

Clon, tal vez no sea Luisín, este repiqueteo insistente y acompasado no puede ser obra de un niño pasmado y profundamente atontolinado.

Clon, tal vez estén arreglando las calles. Ya iba siendo hora, el otro día casi muero por tropezar con una baldosa rota al salir corriendo tras el carrito de las rosquillas. Las rosquillas de Don Andrés, tan grasientas y espolvoreadas de azúcar glasé que inevitablemente terminas pareciendo una especie de papá Noel, pánfilo pero feliz.

Clon, esto pasa de castaño a oscuro.

Clon, mi instinto de depredador felino me dice que ataque a todo aquello que se mueva, sonría o no.

Clon, soy un pobre hombre, pequeño e insignificante, ¿no merezco, entonces, unas pocas horas de descanso en mi paupérrimo catre?

Clon, ay, mísero de mí…

Clon, ay, infelice…

Clon, mueroo…

Ole, ven a la terraza, acaba de terminar el ensayo de las campanadas,

¡feliz año anticipado, amor!

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