– “Se acerca una oleada de frío siberiano que bajará las temperaturas medias en torno a los 10 grados bajo 0.” –

Con semejante contundencia y carácter castizo, por algo es prima nuestra por parte de padre, se expresó la señorita del tiempo del canal 24.

– Quizás sería bueno comprar un poco de sopa de pollo -, pensó Ole en un arrebato de sensatez y sabiduría invernal. Así que tras quitarse con espátula el pijama y lavarse los dientes con crema depilatoria, ¿de quién fue la idea de fabricar todos los envases iguales? se dispuso a bajar a la tienda en busca del néctar sagrado.

Tienda de Don Aurelio, el antiguo cura del barrio que decidió colgar los hábitos para ayudar a los más desfavorecidos montando una tienda de comestibles a precios razonables. – Sopa de marisco, sopa de mejillones, crema de setas, merluza en su salsa… dios mio, porqué me has abandonado. – gime Ole, estirando del cuello de la camisa en señal de profunda decepción. Se hubiera golpeado el pecho pero Don Aurelio reprueba la violencia aún contra uno mismo.

Tienda de Don Esteban.  Él siempre fue tendero, desde que era pequeño ya que su padre tenía una panadería en las antiguas galerías comerciales del centro. De lo que ha cambiado es de mujer. Abandonó a la pobre Matilde una tarde de abril para dormir al calor de Pedro, bebedor y amante de las maquetas de barcos. – Crema para preparar sandwiches, zumo de uva y pera, tang, ¿todavía lo fabrican?, alitas de pollo envasadas…bueno, nos vamos acercando, quizás si las pongo en agua me salga un caldito de pollo ligero. –

Centro Comercial Ahorra Igual. Cerrado por intoxicación general de la plantilla en la cena de empresa. La nueva crema de gambas con 1% de marisco y 90% de aceite de ricino y otros aditivos resultó no ser muy apropiada.

Desesperado, abatido de impotencia e insatisfacción, descreído de la vida y de los grandes fabricantes, camina por el barrio, hecho un energúmeno, al borde de la ira y de la lágrima. Finalmente, tras dar 5 vueltas sobre la misma manzana cae en la cuenta de que en la esquina hay una tienda de animales. – Cómo no se me había ocurrido, me compraré mi propio pollo! –

Y así es como “pollo” se convirtió en compañero de piso de Ole y pasaron los largos días de invierno tomando el saludable zumo de naranja.

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