Cuando joven, la mirada abarca los extramuros de los límites; las distancias se acortan al mismo instante en que mis deseos brotan de la inconsciencia y antes de que te des cuenta, estás en aquella nube, donde se ve todo, donde no ves nada.

Cuando joven, no es necesario que estés para verte. Estás antes de llegar y nunca te fuiste. Y es así, que te imagino tomando melaza, sentados los dos frente al porvenir, moviendo el tablero bajo nuestros pies con loca celeridad para poder mantenernos en el mismo sitio.

Cuando viejo… cuando viejo no te importa el destino, si tus pasos te pertenecen. Admiras el camino y ése es un don admirable.

Mientras brille la sonrisa, estaré a tu lado. Cuando…. cuando quieras.

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