IMG_20151103_230449Si su vecino glotón se le acerca en el ascensor y le interroga acerca del volumen musical del otro jueves, simplemente, colóquele una pegatina azul cielo con peces globo y espere tres segundos. Después, su música le parecerá genial y querrá compartir aquellos discos entre sonrisas y halagos.

Si subiendo al autobús un anciano indiscreto le adelanta el paso, aplique sobre su cabello ralo una pegatina color limón con trozos de mango flotando en el paraíso. Se apartará, le sonreirá y agradecerá vivir en tan buen vecindario.

Si su familia, en las veladas cotidianas, le hace preguntas íntimas y absolutamente inapropiadas, pégueles, pégueles sin miedo una pegatina que vire al magenta y la raya de en medio de su peinado escolar cambiará a un lado, se acortarán faldas y pantalones, subirá el respeto y los prejuicios quedarán al precio de la paja. Ya nadie le preguntará sobre su cita del otro día. Relax. Ve cómo ha sido fácil?

Si su jefe le manda redactar un informe cinco minutos antes de la hora de salida, coloque en su chaqueta gris una pegatina roja. Le bajará la temperatura, regulará su apetito y bajos deseos, se relajará, recordará cuando era pequeño y jugaba a las carreras de sacos y ya nunca más le pedirá trabajar a deshora.  Quizás no le aumente el sueldo pero no tendrá que volver a esconderse cuando le intuya en el ascensor.

–  “Compren, compren pegatinas!!”

–  “Entonces, si coloco una  pegatina con los amantes de París  sobre el bote de mermelada de Margarita…?”

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