Mientras cruzas la acera,

el tiempo retrocede hasta el principio de la canción y dice así:

” Llueve caricias del revés a mi alrededor;

me robaste el corazón y lo perdiste al huir.

La bohemia me salvó de querer un porvenir.

Quiero ser tu poeta de salón…”

Llegas al otro lado de la calle y te pierdes en mi pensamiento

junto a la melodía silenciosa.

Mientras desayuno dudas a primera hora de la mañana,

llamas al portal  mi memoria y entras, danzarina, curiosa,

para ver el amanecer, que hace rato se fue.

Y entonces, mientras, me afano en cambiar lo eterno, el tiempo,

la espera, entre que te vas y de nuevo te pienso.

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