McDonald’s  como porquerizas. Piaras de cerdos humanos chillando y rebosando grasa, sórdido líquido espeso que también gotea de sus cerebros. Chillan y gritan hasta estallarme 1000 veces, apenas batallas ganadas de una gloriosa guerra de estupidez. Seres humanos fabricados en masa como hamburguesas, vidas mal-gestionadas como franquicias. Ganas de huir. Sólo encuentro refugio en los supermercados de barrio.

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