Familia

Días de luces y compras, adornos y esperas. No es la primera vez que pienso en esto pero hoy decido coger mi pluma para reflexionar en voz alta, qué es la familia? Qué significa para el mundo, para mi…

Según nuestro latín proverbial familia deriva del término famīlia, que es “un grupo de siervos y esclavos patrimonio del jefe de la gens“, y , a su vez, deriva de famŭlus, “siervo, esclavo”. Un duro comienzo para el valor más amable y cercano que tiene en la actualidad.

Relaciones de provecho, de ayuda mutua, patrimoniales, económicas, políticas, incluso, a veces, solidarias. En realidad, parece que el amor es sólo cosa de modernos.

Sin embargo, quiero ver otra etimología en la palabra. Si bien los parientes, los derivados de ese antiguo y polvoriento pater familias, representan la relación patriarcal, pragmática y, en ocasiones, interesada, a la familia quiero derivarla de lo femenino, de la tierra, de  la sangre que cala y reverdece, de lo que sale de dentro y se apodera del afuera. Es el amor, fuerza matriz y motriz del mundo. Y ahí no importan políticas, apellidos, consanguínidades, tratos o leyes. Sólo el corazón se impone, sólo el amor nos une.

 

Noche de muertos

El hartazgo de lo desbocado. Silencio, silvestre. Niños tordo. Lluvia con pisadas, que se alinean formando serpientes, húmedas. Lo mismo, siempre. Unas palabras muy duras o blandas. Malas lenguas, que incendian bosques y cuecen habas. Murciélagos de prisa, canas y lluvia. Mal aliento. Palabras de nada, dicen algo, se contradicen, contractura, contracultura, tortura, hormigas, la cruz. Viento, azul o negro. Olas que revientan, trascienden, que encienden lunas, fin. Sapos, harapos, cantos de muerte. Tos, sal, risa. Las carcomas me oxidan, bruma, a babor, vaporea. Olor, funesto, encierro. Entierro la luz, carcasa, saco, hormigueo que pliega las olas. Subir, abajo. Noche me zarandea.

MI CIELO

¿Dónde guardamos los destellos de luz?

En nuestros recuerdos, tuyos y míos.

¿Y los que aún no se han encendido?

En nuestros anhelos, aún no vividos.

 

Una nueva llama está naciendo;

será nuestro presente y futuro.

Un lucero que brilla entre estrellas,

estrellas entre las que siempre estuvo.